lunes, 24 de abril de 2017

Bryan Adams en Córdoba: Pasado y presente en su máxima pureza

El canadiense brilló y deslumbró a mas de cinco mil personas. De buen humor, repasó casi todos sus hits durante dos horas de show. Abrió un genial Enrico Barbizi.




El show de Enrico: 

20:30 en punto, el cantautor cordobés Enrico Barbizi desplegó durante un poquito mas de media hora un repertorio de canciones acompañado solamente de su teclado. Combinó la estética pop con sutilezas, en canciones profundas de letras que recorren diversas atmósferas cotidianas, todo en un hermoso delirio que despertó la atención de la gente que iba poblando lentamente las butacas del Orfeo. Enrico es un artista que suele desplegar un arte escénico sumamente interesante, mas allá de lo musical para apreciar en un concierto, que en esta ocasión, no lo tenía como número principal, pero que invitamos a descubrir cuando lo hace habitualmente en la escena local. Amagó un par de veces con  Everything i do (El caballito de batalla de Bryan Adams) y se metió al público en el bolsillo llevandose cálidos aplausos.




El show de Bryan:

A sus 57 años, Bryan Guy Adams solo cambió su look de remera y campera de cuero habitual de los 90, por la de camisa y saco deportivo, pero sigue de jeans. Los cuatro virtuosos músicos de su banda, vistieron acorde.

Arrancó de arremetida a las 21:45 con Do what ya gotta do de su último álbum Get Up para después despacharse con el primer clásico Can´t stop this thing we started que eran los momentos que el soberano esperaba y mas conoce, para acompañar parados delante de sus butacas agitando las manos. Para el target promedio 30-55 años (algunos menos para abajo y otros tanto mas para arriba de edad) no les pidan pogo, no existe o existió algún tiempo atras, ya no. El primer impacto de este hacedor de hits como lo es "el Bryan", llegó con el lento Heaven, (esa balada que a mas de uno transportó en el tiempo y se bailaba en el bloque lento antes que prendieran las luces y cerraran el boliche) donde el público participó activamente en las voces cuando el canadiense les giraba su micrófono para escucharlos, igual situación se vivió con Summer of 69.

El momento acústico se inició con el tecladista y él en guitarra en Here i am, para continuarlo solo en Let´s make night to remember y When you´re gone. El resto del séquito se uniría a posteriori en un Everything i do (i do it for you) acortado, donde no compartió micrófono con la gente y al que suprimió su extenso final que tiene solo de guitarra incluido.
Llegaría otro momento sublime cuando eligió una chica del público para que bailara sensualmente desde su ubicación de espectadora el tema If you wanna be bad you gotta be good, coreografía de Lorena (la señorita en cuestión) que todos siguieron desde la pantalla principal.

Back to you y Somebody volvieron a enardecer al público como a sedarlo despues con Have you ever really loved a woman (de la película Don Juan DeMarco) y Please forgive me .
El mejor final para el primer corte ante de los bises llegaría con Cuts like a Knife, 18 til i die y The only thing that looks good on me is you. Si, es que a Bryan siempre le gustaron los nombres largos en sus canciones, pero eso en realidad mucho no importa.

Brand new day (el del estribillo Get up, que le da nombre a la gira que lo trajo nuevamente a Córdoba después de 10 años) arrancaría en el segundo tandem para cerrarlo solo con su guitarra en Straight from the heart y aquella canción que se popularizó junto a Rod Stewart y Sting, All for love de la película Los tres mosqueteros.
Hubo mucho rock, con un ladero de lujo en la guitarra, Keith Scott. Hubo baladas ensoñadoras, hubo pasado y presente con un tipo que toca hace 40 años y en su voz retorcida y carrasposa (que se mantiene intacta),esta su sello de fábrica.
Si de tirar nombres se trata, creo que faltaron dos hermosa baladas Do i have to say the words?  y la sugestiva Thought i died and gone to heaven (Pensé que había muerto e iba al cielo) ambas del año 1991 del álbum Waking up the neighbours, pero hubo una conexión creíble entre lo que salió del escenario y se receptó en la multitud e hizo que el show superará con creces lo que se fue a buscar. Emoción pura sin dudas.