domingo, 7 de agosto de 2016

Eterna Agonía presentó "Tierra Abierta" en un show potente y sin dejar grietas

Sábado 6 de agosto era la fecha indicada en la zona del abasto para que la banda de Hardcore Metal oriunda de Malagueño en la provincia de Córdoba descargara a tierra abierta todo el arsenal artístico y escénico que lleva en sus raíces desde hace 12 años.




Refugio Guernica ya era un hervidero humano cuando subieron Primitive, Daibanshee y P.A.C.TO, los séquitos invitados a la "gran fiesta Eterna", por que el pueblo fiel del metal, necesita una dosis continua de heavy que penetre en sus tímpanos y electrifique sus cabezas, convulsionando sus cuerpos .
Cerca de las tres de la madrugada ya del domingo, la noche terminó de reventar y se abriría definitivamente la tierra por el paso del terremoto eterno.

"Hagamos quilombo" vociferaba el cantante de Eterna Agonía para incitar al pogo constante. Fabian "Poffa" Mansilla  mostró un hábil manejo de cada instancia, cada situación o extremo que imponía el show. Posee una voz aguerrida y contundente como sus letras, convirtiendolo mas que en cantante, en un maestro de ceremonias que destila credibilidad.
Ricardo Simone en guitarras, Cesar Guzman en bajo y Cristian Meriles en bateria son un compacto hermético que deja en claro los años sudados de ensayo y por sobre todo de amplio recorrido en la carretera del metal, por algo los Eterna han sabido telonear a Almafuerte, Malón, Logos, Horcas, Lethal o Biohazard entre otros pesos pesados del rubro.



El disco "Tierra Abierta" continúa manteniendo el clima denso y aplastante de las placas previas. Grabado,mezclado y masterizado en Av Studio bajo la producción de Matias Takaya fué el motivo de presentación del espectáculo esa noche en el Guernica, pero no se olvidaron de arrojar granadas de sus tres discos anteriores para llevar todo a un punto de excitación y locura.
No faltó ningun tema en el banquete, Fabian Mansilla escupió todo lo que tenía frente al micrófono (letras que reclaman transparencia, verdad y por sobre todo justicia en el desandar humano) hubo sorteos de discos compactos, entradas a otros shows y la banda se sometió fielmente a hechizar al soberano hasta las 4.30 de la madrugada en que bajaron las persianas.

Pasó Eterna Agonía, pasó una velada de metal y las aguas excitadas del pueblo Guernica volvieron a amansarse para fluir tenuemente y confundirse con otras corrientes entre las calles del abasto, como sangre entre las venas, como grietas en la tierra abierta.