martes, 18 de agosto de 2015

TREBOLARES: "Entre el Sol y las Espinas" cuando el rock define el proceso de un álbum


Recién salido a las calles,estuvimos escuchando lo nuevo de Trebolares, grabado en Maya Studio bajo el sello discográfico Mocena.Un disco que deja en evidencia que el trabajo de la banda apunta bien alto, derribando techos y proyectándose más allá.







Se viene destacando constantemente el denodado esfuerzo de las bandas locales a la hora de presentar sus producciones que involucra sacrificar momentos libres fuera de las ocupaciones habituales para mostrar y demostrar lo mejor de sí y así dejarlo plasmado.
Lo de Trebolares no es una excepción a la regla,Entre el sol y las espinas,su primer CD, viene con el empuje de lo que fué el EP "Carrera del tiempo" (2013) a modo de prólogo, del cual dos brillantes canciones que rotaron en los medios, Luz blanca y Ahora lo sé, aparecen también en versiones remozadas dentro de este disco.Un álbum muy esperado por nosotros pero más aun por ellos,entonces la expectativa estaba acrecentada.
Gustavo Tarnavasio,el productor,supo sacarle el zumo justo al trabajo meticuloso e inquieto a la mitad más longeva en cuanto a trayectoria de los Trebolares,Cristian Cariddi en bajo y Eduardo Coiset en batería que ya vienen desde fines de los 80 definiendo cimientos ritmicos con "Señores de la Corte",la base del iceberg de lo que es este campo de tréboles en la actualidad, también con  Ignacio Bevacqua comandando los punteos y riffs de su guitarra más coros y la segunda guitarra y voz cantante de Matias Santa.
Como decíamos al principio,toda producción viene acompañada de esfuerzo y un deber de sacrificio obligado para llegar a la autosatisfacción en primer término y con la pura intención de seducir al prójimo después.Entonces, entre el resplandor de momentos culminantes en donde todo encaja a la perfección,ensayos redondos,ideas claras y motivaciones de estudio a la hora de grabar,en sintonia con lo que el productor pretende y donde las voces,melodias y ritmos se ensamblan en forma sublime y exitosa,contrasta tambien con los dias interminables, de tiempo diluyendose como agua entre las piedras,horas de insomnio,alejados del hogar y otras obligaciones,con tareas que no cierran,jaquecas de estudio y sonidos que no convencen. Algo de todo esto es lo que disfrutó y padeció este proceso para llegar finalmente a buen puerto,entre luces y sombras,amaneceres y ocasos,entre el sol y las espinas.




Abre el disco En el mar de tus miedos que rockea en su estado más puro (suma el aporte del invitado Andrés Coppa con un organo hammond de fondo),esta canción deja entrever que en el álbum encontraremos letras muy profundas codeándose con el optimismo en el mayor de los casos,apoyadas en paredes sónicas que transmiten una fuerza constante de sus violas y en la otra muralla,la de su base ritmica.La compenetración y el entendimiento de los cuatro músicos es mas que prolija,un flujo energético vital donde ahí radica el estilo "Trebolares".
Vuelvo hoy el primer corte,invita al despegue emocional y al recorrido de la vida con obstáculos incluidos que hay que derribar "levanto anclas muy profundas que no me detienen mas,cambio oscuridad,voy al sol,vuelvo hoy" remata un contagioso y optimista estribillo con brillo propio e indiscutido para el mainstream.
Entre el sol y las espinas un mid tempo perceptual que podria aplicarse un poco al encabezado principal de esta nota y tal vez el protagonista de su letra no sea mas que este proceso arduo detrás del disco.
Píxel,uno de los puntos más altos del álbum,tiene un punch certero,una estructura vibrante que define el estilo alternativo del rock en su máxima pureza,que es el móvil también de Trebolares. 
Revolución y Escapé siguen esa misma linea de canciones potentes y arrolladoras de guitarras que golpean certeramente en la sien acompañando la voz clara y precisa de Matias.
No queremos dejar pasar por alto el aporte de "Cuerdita" Tarnavasio,que no solo produce si no que aporta en distintos puntos de la placa con bases,guitarras,percusion e inclusive coros,siendo el quinto punto cardinal de la banda.
Veneno,una balada de atmósfera cálida,plagada de poesía sutil,envolvente.Sincera e insaciable "tengo todo lo que yo quiero,pero no alcanza", también huele a hit.
Al borde,es lo mas potente y grunge del disco con un feedback elocuente en lo musical.
Aprender a volar,explora el género "rock canción" en tinte acústico."Voy contando ventanas convencido que voy a volar, como Superman" desliza Matías Santa en un tramo de la obra en cuestión.
Desierto,que cuenta con la colaboracion de Sofía Del Moral en violoncello, tiene un caudal impresionante de metáforas, donde se destaca abiertamente Ignacio Bevacqua luciéndose con sus punteos.
Final invierno,otro tema que planea a media velocidad,donde la idea conceptual de la letra es evidente pero a la vez sorprende en su carga emotiva.
Desembocamos finalmente en Pequeña vida,un post punk que deja en evidencia que "es caro el precio que debemos pagar,es caro el precio por ser uno más"

Trebolares viene demostrando que es una apuesta fuerte dentro de la escena local,a sus ultimas actuaciones teloneando bandas destacadas del rock argentino lo coronan con este gran disco y el estreno de un Rockumental como algo practicamente inédito dentro del rock cordobés.
Ahora que han dado otro gran paso,el camino se vislumbra más recto, sin tantas cuvas,con mucho más sol y menos espinas.

                                                                         Muy Bueno