martes, 28 de julio de 2015

CARLOS ROLANDO:"Tanto a nivel local como nacional estamos en un estancamiento,esperando que algo explote"


EL ROCK DE CÓRDOBA.VERDADES Y CONSECUENCIAS DEL PANORAMA ACTUAL.PARTE (IV)



Carlos Rolando es periodista y crítico de rock.También productor en la Fm Cielo.Tiene un libro digital "No Soy Rock",un blog muchorockyotrasyerbas.blogspot.com.ar  un fanzine "Sacate La Gorra", pero por sobre todo su característica principal es opinar sin rodeos y tapujos ni pelos en la lengua del tema que le propongas y si es de rock,mejor.




* Como ves la evolución y el panorama actual del rock de Córdoba?


Hay una idea de que el rock de Córdoba ha evolucionado por la cantidad de discos que se han editado el año pasado y en lo que va de este 2015. Pero, la cantidad no tiene nada que ver con la calidad.Sería necio también de mi parte,no ver,que algo ha cambiado.Las bandas tienden a ser más pro, algunas han realizado buenas producciones y otras se han preocupado por agraciar a una  pequeña porción de la prensa local.
Para hablar de la evolución tendríamos que preguntar,qué músico que se sube a un escenario está dispuesto a desarrollar la famosa teoría que elaboraron dos economistas, la cual da cuenta que si vos dedicás entre 10 y 50 mil horas de tu vida practicando lo que vos decidas, vas a ser bueno.El punto importante es que, cuanto más de cerca se analizan las carreras de los grandes genios en distintas actividades complejas,menor es el papel que se advierte del talento innato y mayor el protagonismo del entrenamiento metódico. De esto se desprende, que el famoso toco de oído, estudié unos meses y dejé, hay que desterrarlo. A este entrenamiento hay que agregarle la obsesión por la búsqueda de la canción. Esos tres minutos y medio que hacen que la música adquiera sentido. Pero esto no sucede, porque tanto a nivel local como nacional estamos en un estancamiento,esperando que algo explote,a pesar que hay pequeños destellos que no llegan a iluminar el panorama.
El rock local tuvo un fuego de artificio en los 80 con Pasaporte, Proceso a Ricutti y Tamboor, entre otras. En el momento del primer éxito, se separaron. El ego de los músicos fue superior al del común de la gente. En los 90 pasó lo mismo con Hammer y a principios del 2000, la aparición de Capuchas de Hop, Ironía y Ariel Sayán, el gran artista vapuleado por una crítica que no vio en su alter ego Varicela, un cantautor con proyección internacional. Los constantes cambios en las formaciones no lograron consolidar el producto que pintaba para las ligas mayores. En los ejemplos no cito a Juan Terrenal, que llegó a los medios mainstreams de Buenos Aires, pero ellos prefirieron estar en este pedazo de tierra. Son elecciones y las respeto. Hablando de lo que uno elige, Eruca Sativa se dio cuenta que estando a 700 km de Capital Federal, era dar ventaja y la historia demostró que estuvieron en lo cierto. Párrafo aparte, en Eruca está también la ductilidad con los instrumentos que solo se consigue con las famosas horas de las que hablé en las oraciones anteriores.
El gran objetivo de las bandas cordobesas es salir en el suplemento de espectáculos de La Voz del Interior. Una vez que aparecen en el mismo, su ciclo está cumplido. Es como que ese pequeño acto es la señal para decirle a sus progenitores que lo lograron y que la inversión en la grabación del disco está saldada. Esto también ocurrió con bandas capitalinas que vinieron y participaron del Nuevo Rock Argentino que fueron consideradas revelación, aparecieron en los suplementos de rock de los principales diarios de Buenos Aires y al poco tiempo, para no decir en el mismo momento que se editaban los mismos, se separaron. Esto trae a mi me memoria La Zona Roja, la banda que lideraba Fernando Manguz y que tenía a Viviana Pozzebón entre sus integrantes,  que tocó en el primer Nuevo Rock Argentino, pintaba para trascender fronteras y se separaron.
Pasalo a hoy, a cualquier día del mes del año que se te ocurra y vas a encontrar un montón de ejemplos similares.
Este tema del rock de Córdoba, de la evolución o involución también me involucra a mi como periodista. Fue un tema de consulta con una profesional para ver si mi imposibilidad de ver una escena que muchos hablan y que yo no la encuentro, era tal vez por mi propia frustración de no haber cruzado Colón y General Paz para ir a ganar  otros territorios  y que esa sensación influía en mi manera de pensar, analizar y transmitirle a los oyentes, en este caso lectores, lo que pasa en esta ciudad.
Cuestiones psico sociológicas (de mi ser consciente en relación con otros) se retroalimenta en una sociedad de consumo que nos impulsa a destacarnos de alguna forma y así ser mejores, o más ricos o más poderosos, o más queridos: todo vale para sobresalir... o para no lograrlo. Yo no quería ni quiero ser el mala onda, el que no ve nada. Tampoco que esa negatividad me haga sobresalir como el tonto que no sabe nada de música. Por suerte, la sicóloga no encontró nada raro y en su consultorio, por arte de magia, apareció en mi el gran ejemplo que sirve para cerrar esta gran pregunta. La prensa habla maravillas de Rayo Láser, ven a Tomás Ferrero como el Morrisey de América latina. De no ser por la generosidad de los dueños de El Mentidero, los rayos no tocarían nunca. Una banda nominada a los premios Carlos Gardel, con apariciones frecuentes en la Rolling Stone y en medios mainstreams de comunicación, adorada por una crítica que se autosatisface cada vez que pronuncia su nombre, actúa y llena sus flacos bolsillos una vez cada tanto.
Por suerte y gracias a Rayos Láser, pude sacarme ese famoso ruido que estaba distorsionando mis ideas. Me quedo con la frase final que me dijo la analista que me atendió: “Una cuestión que nos lleva, sin saberlo, a hacer comparaciones permanentes es nuestra inseguridad, la falta de confianza en nosotros mismos y en nuestro valor”. Tal vez sea esto lo que siempre le pasó al rock local.





"Todo productor es a la vez empresario y eso ocasiona el pensamiento con el signo ganancia en sus ojos y no en sus oídos.."




* Por que le cuesta al rock local masificarse dentro de la provincia y proyectarse a nivel nacional desde acá,que crees que debería hacerse para tal fin?


La abuela siempre dice que nadie es profeta en su tierra. El rock local tuvo noches soñadas para cualquier productor. Un caso testigo fue la fecha en que Sur Oculto puso el cartel de “ no hay más localidades “ en el Teatro Real y Olé Blando hizo lo propio en la Sala de las Américas. Una vez consumado este día consagratorio, los primeros entraron en stand by que terminó con el cambio de formación y de los segundos no volví a escuchar. En síntesis: todo vuelve al principio. Lo mismo aconteció con Los Cocineros. En el momento de mayor exposición, se separan. Alfonso Barbieri se va a Buenos Aires creyendo que todas las puertas  de los medios y productores que alababan sus composiciones estaban abiertas pero se pegó el gran frentazo. Obtuvo buenas críticas de sus trabajos como solista, pero allá querían a Los Cocineros, no a uno en particular. Lo mismo pasa con Sol Pereyra, que está queriendo entrar en el torneo de primera y dejar de pelear por el ascenso.
En el rock nacional hacer un público cautivo o entrar a generar un espacio en el que no te cobren por pertenecer,  lleva aproximadamente diez años. En ese tiempo, la banda tiene que estar convencida de lo que son y prenderle una vela al santo que se te antoje, para que los astros se alineen y se abra ese gran telón.
Otra de las ideas que se me vienen con respecto al público es algo que leí del   doctor Gregory House que dice:  "Todos mienten". Y el marketing ya trabaja con esa certeza y con evidencia científica: según múltiples investigaciones científicas el 95% de nuestras decisiones son inconscientes. Tal vez, eso hace que en el momento de la elección, el cerebro te traicione y elegís una banda foránea a la local. A esto hay que sumarle que nuestra provincia no tiene armada una estructura empresarial para desarrollar una banda de rock. Lo que hay, es todo a pulmón, siendo esta bendita tierra la sede de uno de los pocos festivales de rock que se mantiene en pie. Todo productor es a la vez empresario y eso ocasiona el pensamiento con el signo ganancia en sus ojos y no en sus oídos. Lo que me lleva a pensar que ve más el debe que el haber en sus libros contables si decide jugarse por el rock local. Sumado a que la mayoría de los integrantes de las bandas tienen otra actividad lo que hace que muchas veces la música se convierta en un hobby más que en una fuente de ingresos.
Como un lector de estudios de consumos, estudios de mercado y comportamiento de públicos, recomiendo el  libro:  Expert Political Judgment: How Good Is It? How Can We Know?, de Philip Tetlock, un psicólogo de la Universidad de Pensilvania,
Tetlock entrevistó a 284 personas que en los medios de comunicación hacían «comentarios o daban consejos en relación con tendencias políticas y económicas». Tetlock les pidió que estimaran las probabilidades de que en un futuro no muy lejano ocurrieran determinados acontecimientos y llegó a las siguientes conclusiones:

Los que saben más predicen ligeramente mejor que los que saben menos. Pero los que más saben son a menudo menos de fiar. La razón es que la persona que adquiere más conocimientos desarrolla una ilusión de su aptitud algo mejorada, lo cual hace que tenga un exceso de confianza poco realista.
Tetlock, que emplea la terminología del ensayo de Isaiah Berlin sobre Tolstói titulado «El erizo y el zorro» dice:  Los erizos «saben muchísimo», y tienen una teoría sobre el mundo; explican aconteceres particulares dentro de un marco coherente, se erizan con impaciencia contra aquellos que no ven las cosas a su manera y confían plenamente en sus previsiones. [...]
Los zorros, por el contrario, piensan de un modo más complejo. No creen que haya una gran cosa que guíe la marcha de la historia .Los zorros más bien reconocen que la realidad emerge de las interacciones de muchos agentes y fuerzas diferentes, incluido el ciego azar, que con frecuencia genera procesos impredecibles de gran calado.
La primera lección es que los errores de predicción son inevitables porque el mundo es impredecible.
La segunda es que la excesiva confianza subjetiva no puede valer como indicador de acierto alguno (la confianza escasa puede tener más valor informativo).




Antes de despedirme, de Ustedes, estimados lectores, les cuento que en una entrevista al diario inglés The Guardian, el productor, Michael Davis, expresó que Glastonbury , dejaría de existir en 2020.
La implosión de los festivales es uno de los temas que se tocó en una convención de productores de conciertos en Londres, ocurrida en marzo último. "No hay headliners o están en retirada, hay festivales perdiendo plata. Es difícil que con un número de artistas menores se vendan entradas", explicó Aquiles Sojo, titular de Ake Music y presente en esa reunión.
Ahora si, les digo Chauuuu y los dejo con este  texto que escribí en un fanzine que hago y se llama, Sacate la Gorra , sobre los errores del rock de Córdoba. Espero que les sirva. Leo sus insultos en el correo de lectores de esta web.

No trabajan las letras. Escriben y graban lo que se les viene a la mente. La mayoría no tienen un hit. Un simple que suene en las radios, no es tan sencillo de hacer, pero vale la pena intentarlo. Cuando graban su demo o disco no buscan productor. Si lo hacen, es gente que posee el mismo o menos conocimiento que ellos. Por ende, no cambia para nada el sonido y no se pulen los errores. En las notas o conferencias hablan como si estuvieran en una reunión de amigos. No saben vender el producto que están haciendo. Lamentablemente, la música se comercializa de la misma manera que una gaseosa. Cuando se presentan en vivo, no llevan sonidista propio. Dependen del encargado de sonido del lugar. Esto hace que se entreguen atados de pies y manos al humor que tenga en ese momento esa persona. Los nombres de muchos grupos no son marketineros. Piensen en esto. Es la llave de entrada a muchos lugares. Los grupos no quieren invertir en publicidad. Las radios viven de los sponsors. Muchas bandas que llegaron a estar en los primeros lugares, lo hicieron. Pero antes, hay que tener un material que explote los oídos y detone los parlantes. Para que esto último resulte, el estilo tiene que ser único. El rock es rock en cualquier parte del planeta.

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